DERECHO DE ACCIDENTES Y RESPONSABILIDAD CIVIL


Que el mundo en el que vivimos está lleno de riesgos no es nada nuevo, vivimos en un mundo inestable y cada día estamos sometidos a mil posibilidades que ponen en riesgo nuestra integridad física o la de los nuestros, nuestros bienes, nuestra salud o, en definitiva, nuestros anhelos.

No es difícil imaginar las infinitas posibilidades de responsabilidad por daños en que todos, absolutamente todos podemos incurrir o que todos, en nuestro devenir diario, podemos irrogar.

Pasear con nuestra bici puede convertirse en un gran problema si resultamos atropellados o por el contrario, somos nosotros quienes infringimos daño a alguien, por no hablar de la circulación de vehículos a motor, constante e inagotable fuente de daños en personas y bienes. Y también la que generan nuestras aficiones, desde las más clásicas, como la caza y el tiro, hasta otras de nuevo cuyo, como el kitesurf u otras muchas. Nuestros animales, perros, gatos y caballos, así como nuestro ganado, si nos dedicamos profesionalmente a ello, pueden también generar terribles accidentes, que harían desplegar gravísimas consecuencias indemnizatorias.

Pero no se agota el catálogo aquí, las posibilidades son infinitas, pues no hay actividad humana carente de riesgo. Véase la responsabilidad profesional de todos los que ofrecen un servicio a otros, del tipo que sea, médicos, constructores, asesores, restauradores o cualquier profesión que se nos ocurra, por no hablar de los riesgos que se asumen en la contratación de viajes o de aquellos accidentes que se pueden dar en centros públicos o privados, atracciones de feria o cualquier evento organizado que se le pueda ocurrir.

A su vez, en estas situaciones suelen estar implicadas las aseguradoras con las coberturas de sus pólizas (impago de primas, coberturas, intereses moratorios, consignaciones, etc).

Si a todo ello sumamos que las compañías aseguradoras pueden llegar a tener intereses no siempre coincidentes con los del asegurado (sólo deben tener en cuenta que una vez le toca pagar a una compañía y la siguiente le puede poder tocar a la contraria y viceversa), la importancia de contar con un abogado experto en la materia y que va a estudiar en profundidad el tema antes de que le aconseje aceptar lo que le puedan ofrecer en el minuto uno, puede resultar una enorme diferencia.

Este despacho, miembro de la Asociación española de abogados especializados en responsabilidad civil y seguro, puede serle de gran ayuda.